El cerebro enamorado: fábrica natural de drogas

El amor es un tema tan complejo e impredecible. ¿A cuántos y cuántas nos ha sucedido que sentimos habernos enamorado de la persona correcta y luego de pocos meses volvemos al estado de soltería?

Claro, no siempre sucede lo mismo, no todos hemos corrido con tal “suerte”; sin embargo, es común que pase y sobretodo en la “edad de oro” (así califica mi papá cuando se tiene entre 18 y 25 años) “Cuando nos enamoramos nuestro cerebro se convierte en una fábrica natural de drogas.” Sí, yo también me sorprendí cuando leí esa frase en una página web, y lo que leí me resultó muy interesante ya que descubrí que es cierto.

En cuanto sentimos que nos hemos enamorado, experimentamos hermosas emociones que se caracterizan por el alto grado de intensidad que desarrollan en nosotros.  Esto se debe a la adrenalina y la dopamina, ellas son las primeras sustancias químicas que nuestro cerebro libera, las mismas que incrementan su producción debido al alto nivel de estímulos nuevos que recibe cuando nos sentimos enamorados.

Sin duda alguna, esImagen la mejor etapa de nuestra existencia, la que afortunadamente, no se disfruta una sola vez. Lo malo y quizá un poco lamentable del asunto es que tiene un tiempo de vida. Sí, éstas sensaciones no podemos experimentarlas durante un período mayor a 15 meses. He ahí la razón a la típica y clásica frase: “Ya no siento las maripositas que sentía antes por él o por ella”

Esto no es malo, en realidad es solo una manifestación que indica la culminación de una fase en nuestra vida que debe suceder para darle paso a la siguiente, que sin duda no viene con las mismas fuerzas e intensidad que la primera, pero sí con mayor estabilidad. Esta segunda fase es conocida como la del apego y se caracteriza por el desarrollo de los sentimientos, los mismos que a diferencia de las emociones son duraderos y sólidos. Aunque se presume también que en esta fase hay un amor egoísta, es decir, que nos importa más lo que nuestra pareja nos hace sentir, lo que nos da y no tanto lo que queremos darle a él o a ella.

Esta segunda etapa suele durar hasta el mes 48 de relación. Finalmente cuando ya se ha llegado a esta duración nos encontramos en la tercera fase que es donde recién podemos hablar de una estabilidad completa de pareja ya que ésta se caracteriza por haber alcanzado intimidad emocional con el ser amado. La generosidad y la empatía con nuestra pareja son características que se hacen visibles aquí y esa es la razón por la cual deseamos toda clase de felicidad y bienestar lo que nos motiva a evitar su sufrimiento o lastimar con una falta de respeto o de confianza.

Sin duda alguna cada etapa representa algo nuevo y hermoso en nuestra vida, por lo tanto, si llegamos a sentir que se han ido las “maripositas” debemos estar conscientes y seguros que solamente hemos crecido y que el amor hacia nuestra pareja ya no es solo de emociones sino de sentimientos.

¡Disfrutemos cada minuto con nuestro ser amado!

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