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La vida detrás del telón

El pasado sábado tuve la oportunidad de asistir a una obra de teatro en el Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador – Itae. Pese a que llevo tres años laborando en dicho instituto han sido pocas las veces que he acudido a las presentaciones, generalmente, porque las realizan entre semana y por las noches, lo cual choca con mi jornada laboral lamentablemente.

Sin embargo la obra que vi se quedó maravillosamente grabada en mi retina. “Mía bonita” fue el nombre de la obra por la cual el actor Mario Suárez quiso dar a conocer aspectos de su vida personal. Secretos, perjuicios, deseos reprimidos, anhelos, sueños de libertad son solo algunos de los aspectos que él expuso mediante su actuación, canto y baile.

Un niño, se recuerda como un niño de tan solo 7 años de edad que camina por las calles de un polvoriento pueblo.  Ha descubierto que su inclinación sexual  es diferente a la de sus compañeros de escuela, no le gustan las niñas, siente curiosidad por conocer “la culebrita” de un primo mayor a él, quien no se niega sino más bien incita y motiva al menor a acercarse, a tocar, a acariciar y a sentir placer.

La gente de su pueblo se da cuenta de su inclinación y lo agrede con fuertes palabras y gestos propios de gente violenta y seudoconservadora que no acepta preferencias de sexo diferente a la heterosexual. Es así como Mario empieza la larga lucha por ser quién es y hallar lo que tanto anhelaba su alma: libertad.

Libertad que sentía haber perdido tras la represión social, religiosa y familiar con la cual vivía su día a día. Salió de su pueblo, llegó a la gran y cosmopolita ciudad de Guayaquil. Estudió teatro y danza, actividades en las cuales entrega toda su pasión y amor.

Pierde a sus padres y siente su vida desestabilizada, guarda silencio y se refugia en sí mismo, en el espacio de su habitación. Toma un cuaderno, un lápiz y decide redactar su vida en un guión, para poder mostrarla y compartirla con una audiencia desconocida. Su vida con el telón abierto ha sido igual a la que vivió detrás de él.

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Decisiones personales en contra de estereotipos sociales

Cuando una pareja decide unir sus vidas mediante el compromiso del matrimonio, se desencadenan cientos de ideas. Sueños, metas, ideales, promesas y quizá un par de miedos.

Y aunque compartir nuestra vida con nuestra pareja no es una decisión sencilla, es sin duda, para algunas mujeres, la más anhelada. Esto se da gracias a la sociedad en la cual nos hemos formado, la misma que ha creado estereotipos  en nosotros y nos indica cuándo debemos casarnos. Lo aconsejable, según sus criterios, es hacerlo antes de los 30 o de lo contrario estaremos bien ubicadas en la famosa “percha”; lo cual nos causa estrés, inconformidad y ejerce presión sobre la relación que llevamos con nuestra pareja.

Para evitar que esteImagen tipo de situaciones nos afecten debemos fortalecer nuestros ideales, nuestras metas personales. Por ejemplo hacer una maestría, buscar un mejor puesto de trabajo, aprender un nuevo idioma, inscribirse en el gimnasio o en un curso que incremente nuestros conocimientos. Desarrollar una nueva habilidad fortalecerá nuestra autoestima y nos hará muy felices, desviará la atención sobre el matrimonio y el hecho de considerarlo como realización personal.

Bueno, realización sí lo es, no lo podría negar. Sin embargo, también lo es cada una de las actividades mencionadas anteriormente. No podemos permitir que la sociedad nos obligue a seguir un determinado  plan de vida y que esto ocasione problemas en el ámbito personal. La decisión de enlazar nuestra vida debe tomarse cuando sintamos que realmente estamos preparadas para compartirlo todo junto a una persona que sentimos amar.

La única dueña de su destino y de su realización es cada persona. Son decisiones individuales, las cuales pueden estar apoyadas en consejos confiables mas no influenciadas o afectadas por ellos.

Lo importante es que lo que consideremos como realización personal nos brinde paz y felicidad.