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Decisiones personales en contra de estereotipos sociales

Cuando una pareja decide unir sus vidas mediante el compromiso del matrimonio, se desencadenan cientos de ideas. Sueños, metas, ideales, promesas y quizá un par de miedos.

Y aunque compartir nuestra vida con nuestra pareja no es una decisión sencilla, es sin duda, para algunas mujeres, la más anhelada. Esto se da gracias a la sociedad en la cual nos hemos formado, la misma que ha creado estereotipos  en nosotros y nos indica cuándo debemos casarnos. Lo aconsejable, según sus criterios, es hacerlo antes de los 30 o de lo contrario estaremos bien ubicadas en la famosa “percha”; lo cual nos causa estrés, inconformidad y ejerce presión sobre la relación que llevamos con nuestra pareja.

Para evitar que esteImagen tipo de situaciones nos afecten debemos fortalecer nuestros ideales, nuestras metas personales. Por ejemplo hacer una maestría, buscar un mejor puesto de trabajo, aprender un nuevo idioma, inscribirse en el gimnasio o en un curso que incremente nuestros conocimientos. Desarrollar una nueva habilidad fortalecerá nuestra autoestima y nos hará muy felices, desviará la atención sobre el matrimonio y el hecho de considerarlo como realización personal.

Bueno, realización sí lo es, no lo podría negar. Sin embargo, también lo es cada una de las actividades mencionadas anteriormente. No podemos permitir que la sociedad nos obligue a seguir un determinado  plan de vida y que esto ocasione problemas en el ámbito personal. La decisión de enlazar nuestra vida debe tomarse cuando sintamos que realmente estamos preparadas para compartirlo todo junto a una persona que sentimos amar.

La única dueña de su destino y de su realización es cada persona. Son decisiones individuales, las cuales pueden estar apoyadas en consejos confiables mas no influenciadas o afectadas por ellos.

Lo importante es que lo que consideremos como realización personal nos brinde paz y felicidad.

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Decisiones tomadas con el corazón

A lo largo de nuestra vida nos hemos tenido que enfrentar con situaciones intensas. Rupturas amorosas, el fallecimiento de un ser querido, la pérdida del trabajo, reprobar una materia, etc. Momentos en los cuales nuestra mente comienza a enlistar un sinnúmero de posibilidades para salir adelante y no perder el horizonte de nuestra vida o para detener el sufrimiento que nos cause aquella situación.

Sin embargo, no siempre se toman las mejores decisiones. Todo depende del grado de madurez y qué tan inteligente se manejen las emociones. Es decir, la inteligencia emocional juega un papel fundamental para la toma de decisiones en situaciones intensas.

Tuve la oportunidad de conocer a una persona que había enfrentado uno de los peores momentos de su vida. Su sobrino de 6 años, a quien amaba tanto, estaba bajo los cuidados de su madre, ya que su hermana había emigrado a los Estados Unidos. Luego de unos años, la madre del niño regresó a pedir que le devuelvan al menor, a lo cual éste se negó, puesto que él reconocía como madre legítima a su abuela.

La familia de ella le pedía que no se lleve al niño porque le causaría gran dolor tanto a él como a la abuela. Sin embargo, la madre forzó la situación y obligó a que el menor vaya a vivir con ella en un pueblo cercano. Solamente dos meses compartieron la madre y su hijo, puesto que el menor decidió ahorcarse, producto de la pena de no poder vivir con su abuela.

Pocos días después del sepelio del menor, la abuela sufrió un infarto y murió. Aquella persona que perdió a su sobrino y a su madre por una mala decisión de su hermana enfrentó, sin duda, una situación de riesgo, en términos emocionales.  Afirma que su vida perdió horizonte y la depresión la llevó a buscar cimentar su fe en la religión y a la par incansablemente anhelaba los brazos de un hombre que pueda darle estabilidad emocional.

Es así como ella decidió formar una familia junto a un joven muy apuesto pero sin trabajo ni estudios para que le brinde el amor que necesitabimagesa sentir en su corazón. Hace unos días nació su primogénita y ellos se sienten felices, sus rostros muestran esperanza e ilusión. Asegura que si uno toma la mano de Dios todo problema es superable.

No le afecta tener que mantener a su hija y a su esposo, siempre y cuando éstos se mantengan a su lado y le den las fuerzas para vivir y salir adelante.